Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad». Juan 17:17

En el capítulo 17 de Juan, Jesús hace una oración al Padre por los discípulos en presencia de ellos. Una de sus peticiones al Padre fue que santificara a los discípulos en Su verdad y, luego de eso, Jesús hace una declaración poderosa: «Tu palabra es verdad». ¡Wow!

El Padre -de la única manera que nos santifica- es por medio de la verdad de Su palabra. Y aunque parezca absurdo, hay muchos que creen vivir en santidad porque cumplen con normas o reglas hechas por el hombre, que en nada tienen que ver con lo que establece Su verdad. Hay otros que lo confunden con cumplir los compromisos dentro de la iglesia a la cual asisten. Pero Jesús aclara que la santidad que se nos demanda como hijos de Dios será posible solamente por medio del conocimiento de Su palabra y de la verdad que hallamos en ella.

¿Estás viviendo en santidad? ¿Tienes comunión con Dios? “Si decimos que tenemos comunión con Él, pero andamos en tinieblas, mentimos y no practicamos la verdad…” (1 Juan 1:6).

Es tiempo de conocer la verdad de Su palabra. “Y conoceréis la verdad y la verdad os hará libre” (Juan 8:32). “Pero ahora, habiendo sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como resultado la vida eterna” (Romanos 6:22).

La santidad es fruto del conocer y vivir bajo la verdad de Su palabra y, por ende, el vivir en santidad es lo único que te dará como resultado el beneficio de la vida eterna; ese el orden. La vida eterna es un regalo, la santidad es nuestro trabajo y nuestra responabilidad como hijos de Dios, el demostrarla.

“Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor”. Hebreos 12:14

La verdad de Su palabra es clara y la santidad es mucho más que apariencia. Más bien, tiene que ver con el corazón; con aquello que no se ve. Si el vivir una vida en santidad te parece muy lejano a tu realidad actual, te exhorto a que reconsideres tu caminar con aquel a quien llamas «tu Señor».

“No todo el que dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad”. Mateo 7:21-23

Determina hoy comenzar a vivir una vida en santidad y disfrutarás no sólo del gozo de la salvación, sino también de todo lo que Jesús ganó para ti en la cruz del Calvario.

Lisandra